El verdadero contagio

Me pasa que por momentos me “cuelgo” pensando, se me va la cabeza y se me pierde la mirada en algún lugar de la casa. Y es que esto que nos está tocando vivir es un escenario jamás pensado, al menos en todas las proyecciones y pensamientos volados que pude tener en algún momento. Ni qué hablar, qué lejos está de ser algo que yo esperaba para este 2020. Año que prometía ser diferente, en el que iba a consagrar un montón de proyectos o al menos en el que me iba a arrimar, quizás, a estar más cerca de mi “mejor versión”. Lo pongo encomillado porque creo que hay un antes y después del COVID-19 en cuanto a mis prioridades.

Dentro de los mil y un escenarios de teorías conspirativas que se me pasan por la cabeza (me las guardo para más adelante porque hoy no son relevantes ni suman), el único pensamiento y afirmación que mantengo desde el inicio es el OPTIMISMO. Cuando hablo de optimismo, me gustaría dejar bien marcado que no estoy escondiendo ni negando la realidad que tenemos al día de hoy. Eso sería pecar de positivismo: “No pasa nada”, “Está todo bien”, “No es grave”. Lejos estoy de decir eso porque el mundo occidental no vivía una pandemia de este tipo; desde la gripe española en 1918 – 1919. Y esta pandemia es real, es grave y están muriendo miles de personas por día en el mundo por este maldito Corona virus y van a ser aún más…

A lo que me refiero con optimismo es saber que hay una luz al final del camino. Ninguno de nosotros tiene bien claro cuando llega ni como es. Sí sabemos que de esta situación salimos entre todos y unidos, más que nada unidos. Pero no neguemos la realidad que nos invade. Hay que saber que estamos dentro de esta situación y que nunca nos preparamos para enfrentarla, pero si podemos decir que estamos capacitados para contagiar una emoción, un sentimiento. Y podemos elegir todos los días al levantarnos que sentimiento queremos transmitir y contagiar; ¿el miedo o el optimismo? 

Contagiemos optimismo porque de esa forma es en la cual vamos a sobrellevar esta situación y vamos a salir más rápido a flote. Con la inteligencia colectiva emocional de todos juntos. El mundo está experimentando un cambio; acompañemóslo con optimismo y empaticemos entre nosotros porque si algo nos enseña esta situación es que no podemos estar bien sino nos cuidamos entre todos. Para yo estar bien, vos también tenes que estar bien. Gran enseñanza del Corona Virus.

Entonces para cerrar la reflexión. Esta crisis de pandemia también pasa a ser una pandemia de pánico y ansiedad, producto de toda la información que nos llega día a día. Contagiemos optimismo, que de esta situación salimos entre todos. Y es deber de aquellos que podemos estar bien en estas circunstancias, ser responsable y hacerle caso a los que saben realmente del tema, para así contagiar y multiplicar el optimismo en los demás. Y a todas nuestras personas querida digamósle que las amamos, porque no hay nada más viral que el amor. Viralicemos y contagiemos el amor.

¡Vamo´ arriba nosotros! De esta situación tenemos que salir siendo mejores seres humanos. Contagiemos optimismo y amor

¡Si llegaste a leer hasta acá, te mando un fuerte abrazo digital y te amo!

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