Esguince

No, señor. No le tema a un corazón roto.Témale a un esguince. Si, a un esguince. No se asuste cuando explote en mil pedazos. Agradezca porque va a crecer de nuevo.Témale a esguinzarselo. Porque allí, muy seguramente, crea haber sanado antes de tiempo. Y ante el primer trote, empeorará una lesión que en principio ibaSigue leyendo “Esguince”

Ángeles y Demonios

El último comerciante tuvo que bajar su persiana para que entendiéramos que indefectiblemente y muy a pesar de muchos, necesitamos el bienestar del vecino para asegurar el propio. Sentados en un sillón y sin poder, ni tener que hacer nada, ahora precisamos del otro, para estar a salvo. De ese otro que ayer integraba unSigue leyendo “Ángeles y Demonios”